Definir el caso de uso
Acordar alcance, usuarios, flujo clínico, criterios de éxito y límites antes de procesar el primer estudio.
Prototipo funcional · caso clínico reconstruido
De la imagen a la comprensión
Convertimos un estudio de imagen en un cuerpo que se puede recorrer, y el informe del radiólogo en una explicación anclada al lugar exacto donde ocurre.
01 / 03
Reconstruye
Lee el estudio tal como sale del hospital —DICOM, sin preparación— identifica la serie volumétrica adecuada y separa el órgano en piezas anatómicas independientes que se encienden, se apagan y se miden.
02 / 03
Interpreta
Toma el informe firmado por el radiólogo y ancla cada hallazgo a su coordenada real dentro del modelo. El texto se vuelve una marca que puedes tocar justo donde ocurre.
03 / 03
Acompaña
Genera un recorrido narrado que explica el estudio parada por parada, con voz natural. Y un asistente que responde dudas con el contexto del informe cargado.
Todo el camino es automático. El caso completo corre en menos de dos horas en una máquina de oficina, sin tarjeta gráfica dedicada.
Una resonancia de cráneo con contraste y angiografía, con un hallazgo estructural documentado. Todas las láminas de esta página son capturas de ese modelo.
series del estudio leídas para elegir la volumétrica correcta
imágenes originales convertidas en un volumen navegable
hallazgos del informe anclados a su coordenada exacta
Caso mostrado con autorización de la persona y sin datos que la identifiquen. El informe firmado del radiólogo es siempre la referencia; las mediciones automáticas lo acompañan.
El mismo cerebro del que habla esta página, corriendo dentro del navegador. Arrastra para girarlo, acerca con la rueda o con dos dedos, y toca cualquier pieza para que te diga qué es y cuánto mide.
Vistas
Modelo aligerado para el navegador · 132 mil triángulos · el visor completo suma 820 mil y añade los cortes reales, la narración y el modo inmersivo
Eidovera toma lo que el especialista ya determinó y lo vuelve visible, medible y recorrible, tanto para el equipo como para la persona que está del otro lado del escritorio.
El paciente ve su propia anatomía. El médico señala en el espacio en vez de describirlo con palabras. Lo que antes tomaba diez minutos de explicación se ve en treinta segundos.
Trayectorias, relaciones espaciales y distancias medidas sobre la anatomía de ese paciente. El equipo entero puede recorrer el caso antes de entrar a quirófano.
Dos estudios del mismo paciente, superpuestos. La evolución se ve y se cuantifica directamente sobre el volumen.
Explicar un procedimiento sobre el cuerpo del propio paciente cambia la conversación: la firma llega después de haber entendido.
Un colega en otra ciudad abre el mismo modelo, con las mismas marcas y las mismas medidas, desde un enlace.
Varios especialistas en el mismo modelo, señalando lo mismo, aunque estén en husos horarios distintos.
Cada modelo es alguien concreto, con su variante anatómica y su historia. El estudiante aprende sobre cuerpos que existen, con el informe del radiólogo al lado.
Cada modelo es una persona concreta: su variante anatómica, su asimetría y, cuando la hay, su patología documentada por un radiólogo.
Una biblioteca de casos anonimizados que los estudiantes recorren cuantas veces quieran, con el informe del radiólogo anclado como material de estudio.
Repeticiones ilimitadas, a cualquier hora y desde cualquier lugar. Un complemento de la disección que llega adonde ella termina.
Apagar los nombres y pedir que identifiquen estructuras. El examen ocurre en el mismo espacio donde se aprendió.
El paso más difícil para un estudiante de radiología es pasar del corte plano al volumen mental. Aquí ambos van sincronizados: mueves el corte y ves qué estructura atraviesa.
Funciona en visor de realidad virtual, en navegador de escritorio y en teléfono. Una escuela puede arrancar con las computadoras que ya tiene y sumar visores después.
Construidas, probadas de punta a punta sobre el caso real y verificadas contra el informe firmado. Esto es lo que hay, funcionando.
Lee estudios DICOM completos y encuentra sola la serie volumétrica útil entre todas las que trae el disco.
Segmentación anatómica en piezas independientes, cada una con su volumen medido en centímetros cúbicos.
Reconstrucción de la circulación cerebral a partir de la angiografía por tiempo de vuelo.
Las imágenes originales del estudio, navegables dentro del modelo en los tres planos.
Cada hallazgo del radiólogo queda fijado a su coordenada real: el texto se toca donde ocurre.
Voz natural, parada por parada, con pausa y salto. Catorce minutos y medio de narración generada.
Responde dudas sobre el estudio con el informe cargado, en lenguaje llano.
La misma experiencia en visor inmersivo, en navegador de escritorio y en teléfono.
Alcance propuesto
Eidovera se valida con casos anonimizados, criterios definidos junto con especialistas y una decisión de continuidad basada en comprensión, trazabilidad y utilidad clínica.
Acordar alcance, usuarios, flujo clínico, criterios de éxito y límites antes de procesar el primer estudio.
Trabajar con estudios anonimizados, acceso controlado y trazabilidad desde la fuente hasta cada visualización.
El informe aprobado por el radiólogo sigue siendo la referencia. La plataforma se evalúa como apoyo visual.
Cerrar con hallazgos, riesgos, propiedad intelectual, próximos módulos y una decisión clara de avance.
Eso es Eidovera, y ya funciona sobre un caso real. Para quien quiere entender lo que tiene, para quien necesita explicarlo, y para quien está aprendiendo a leer un cuerpo.
Prototipo funcional · abierto a validación clínica y a los primeros pilotos